El amigo de Don Elfidio, Donostia San Sebastián y el Kiosco de prensa de papel cerrado junto al ayuntamiento.

Kiosco-Boulevard cerrado

A modo de Cuento de navidad… el amigo de Don Elfidio hacía 30 años que no venía a Donostia, pasó un día de diciembre de 2019 entre nosotros y esta es su humilde experiencia de lo vivido y enviada a nuestra redacción de https://GipuzkoaDigital.com

Quería recordar en tan solo 24 horas, los 4 años y medio que vivió en San Sebastián, desde mayo de 1989 cuando llegó, hasta octubre de 1993, en que decidió irse al sur, donde nació.

El amigo de Don Elfidio llegó a San Sebastián después de 30 años, llegó en autocar desde Madrid, sabía que llegaba a una estación de autobuses nueva. ¡Qué Ilusión.!

Le asombró la cantidad de bocinazos que los demás automóviles daban desde el Paseo de los Fueros – Árbol de Gernika, a su autocar, y es que para hacer el giro de 90 grados para cruzar el puente, el autobús tuvo que invadir el carril izquierdo reservado para automóviles y girar hacia Tabakalera. No podía imaginar que la entrada a una estación nueva en una ciudad moderna fuera así.

La estación de autobuses le pareció muy pequeña, con un fuerte olor que salía de sus aseos en ese momento, había un grupo de usuarios con diversidad funcional que se quejaban de lo incómoda que era.

Al amigo de Don Elfidio le apetecía ver Tabakalera, hace 30 años tuvo relación con la misma pues todavía hacían tabacos en su interior.

Rápidamente se dio una vuelta y ver como había cambiado todo, en la entrada había lo que parecía una gran bomba de agua, justo en la puerta, para reclamo de alguna exposición que había, entró a ver la exposición, se perdió buscándola y decidió marcharse, salió desorientado, pues entró por una puerta y salió por otra, el amigo de Don Elfidio, tenía más de 75 años.

Cogió un taxi, le digo al taxista, que lo condujera por favor a su bar favorito situado en la calle Miramar, tenía ganas de ver a Don Fermín, el mejor camarero que había conocido durante su larga vida.

Bajó del taxi, vio la terraza y enseguida recordó a su gran amigo Don Elfidio A, fallecido hace años, también era su bar preferido, antes de entrar ya percibió que algo había cambiado, no estaba Don Fermín, le dijeron que se había jubilado, la decoración era diferente, pero le atendieron tan bien que decidió tomar un “vino especial”.

-Perdón, como ha dicho que quiere el vino, “sí “especial”, así se pedía hace 30 años el vino bueno en San Sebastián, “lo siento, póngame un Rioja Crianza.” Le dijo a la camarera que no entendía lo del vino especial.

Al bajar al baño, el amigo Don Elfidio recordó la pequeña boîte que había abajo y donde tan feliz había sido con su novia bebiendo MOËT & CHANDON hasta casi el amanecer escuchando a Triana. ¿Qué tiempos?

Se fue a ver La Concha, no tenía Redes Sociales, y el móvil sólo lo utilizaba para hablar por teléfono, no se atrevió a preguntar a nadie si había aún rotarios en Donostia, como lo era su gran amigo Don Elfidio.

Miró la majestuosidad del hotel que hay en la bahía y recordó las cenas de gala que celebraban allí los rotarios, todos tan elegantemente vestidos. Notó que el hotel “había crecido” es decir tenía una planta más.

Una noria en San Sebastián, en plena Concha, “qué cambios por todos lados”, exclamaba continuamente el amigo de Don Elfidio. Una grúa en la Isla, lo que faltaba. La Isla de Santa Clara la notó especialmente pelada de árboles y vegetación, tampoco era ya aquella isla de la película de 1986 “27 Horas” de Montxo Armendáriz.

Una obra inmensa la del nuevo Metro, como está cambiando todo, un Metro en Donostia, un AVE, tren de alta velocidad que dicen que llegará rápido por Martutene.

Al ver la obra del Metro el amigo de Don Elfidio se da media vuelta y decide irse a la Parte Vieja, tenía ganas de ver su hotel con piscina, que pena que era invierno y no podría bañarse en ella, pero la terraza tendrá una vistas fabulosas.

Lo primero que vio, el ayuntamiento, seguía en el mismo lugar.

“Que bien está abierta la pastelería que hace esquina.” Se dijo así mismo.

Antes de ir a su hotel, subió a un edificio de oficinas que hay frente al  Ayuntamiento junto a la pastelería de la esquina y de una preciosa floristería que seguía abierta.

Pues bien, en ese edificio una antigua conocida tenía una inmobiliaria y decidió visitarla, qué recuerdos. Subió pero la amiga ya no estaba allí, había otra inmobiliaria con otro nombre, que casualidad.

¿Quiere usted invertir en Donosti?, bueno, me interesa, ya que es tan amable y me pongo al día de cómo está Donostia.

Mire usted, en Aiete junto a Puio, tenemos un piso reformado por aproximadamente 350.000.- €, en un edificio de hace 20 años que fue de Protección Oficial pero ahora debido a una ley antigua ya se han liberado y está a precio de mercado, incluso ya se están alquilando sobre los 1.000 €. No, le contestó el amigo de Don Elfidio, “mire usted, nunca compraría un piso de Protección Oficial que ha pasado a venta libre.”  Le dijo a la chica de la inmobiliaria y se despidió de ella.

“Cómo está cambiando todo en Donostia, qué horror, un piso que fue de Protección Oficial entregados hace 20 años, en la zona de Etxadi en Aiete, ahora se puede vender y a precio libre. E incluso alquilar también a precio libre.” Se decía así mismo el viajero.

El amigo de Don Elfidio salió avergonzado, un piso de Protección Oficial, qué descaro. Y se tomó un café americano en la pastelería de la esquina, qué recuerdos, buen trato, amabilidad, recuerdo de su  paisano propietario, tristemente fallecido, pero el hijo y la hija lo llevan genial. Desde su cristalera vio al fondo una joyería que se anunciaba mucho en la prensa provincial de papel, relojes de lujo, buenos relojes que treinta años después están muy cotizados, buenos lingotes de oro… era otro tiempo. 

El amigo de Don Elfidio decide ir ya a su hotel, serán 24 en San Sebastián hay que aprovecharlas. El hotel le impresiona, tenía pensado ir al que siempre él recomendaba en el Antiguo en Pío Baroja, pero está de reforma total.

La entrada del hotel de la Parte Vieja es bellísima, un montón de remos de regatas reciben a los viajeros y turistas.

Preciosa habitación con vistas a la Parte Vieja, pero lo mejor su terraza con piscina, qué maravilla de vistas a La Concha, hasta la playa de Ondarreta parecía que se podía tocar con la mano. “Creo que hace 30 años nadie se podía imaginar que aquí se construyera un hotel de esta categoría dentro de la misma Parte Vieja.”

En recepción le pide a un chico muy simpático que si podía ponerle alguna Red Social para ver si aún existían rotarios en Donostia, como lo era su amigo Don Elfidio, así fue, el recepcionista con mucha habilidad en su manejo le mostró una página Oficial de Facebook, que sí, que existen e incluso podía ver fotos. Vio dos fotos, se asombró tanto y quedó tan perplejo, que le dijo al chico, que ya no quería ver más, se lo agradeció infinitamente.

El recepcionista le preguntó qué es lo que le extrañó tanto de lo que había visto. El amigo de Don Elfidio le dijo, “ver a un Rotario en zapatillas de deporte en una cena de gala le había dado también para atrás, todo es fruto del paso del tiempo. Todo cambia, hace 30 años era imposible ver a un Rotario en zapatillas de deporte, en una cena de gala.”

“Si vivió usted aquí hace 30 años está de suerte, el 15 de Enero de 2020 tiene previsto cerrar la famosa y muy antigua pastelería del principio de la Calle Mayor, pero que seguirá con el obrador abierto y vendiendo por la web.” Le dijo el recepcionista.

  • En serio cierra esa pastelería, no me lo puedo creer, tuve la ocasión de visitarlos hace 30 años cuando tenían el obrador junto a la Plaza de Gipuzkoa, en un bajo, ese obrador sí que tenía encanto,” “muy agradecido por la información.” Le dijo.

Los pintxos de hace 30 años y los de ahora no tienen comparación, antes se pagaba todo en pesetas, no te daban plato al entrar, se comía y bebía más a gusto sobre las barras, repletas de donostiarras en cuadrilla, todo se ha perdido, siguen los mismos rótulos con los nombres de los bares de toda la vida, pero…

Que recuerdos de bares de la Parte Vieja, aquel señor con un puro y la paella en el escaparate del bar, en la calle Mayor, en la misma calle aquel jamón, aquellos mixtos de serrano.

Los bares de Fermín Calbetón, de 31 de Agosto, qué recuerdos.

En la Iglesia de Santa María le dicen que tiene que pagar una entrada, se da media vuelta. Pagar para entrar en Santa María, qué horror.

Otro mítico bar del Bule permanece cerrado esperando su reforma, pero el mayor dolor de todos los cambios que está experimentando San Sebastián fue ver el Kiosco de prensa cerrado, que pena, que dolor. El amigo de Don Elfidio, enseguida pensó en la gran cantidad de ESQUELAS con sus fotos -curioso que en otras provincias no salen fotos en las ESQUELAS- y anuncios de sexo que habrán pasado por allí. Que pena, que pena, el Kiosco cerrado. El kiosco cerrado un 28 de Diciembre de 2019, nadie escribe sobre ello, a la prensa de papel no le interesa y a los jóvenes les da igual.

¿Qué ha pasado? Le pregunta el amigo de Don Elfidio a una vecina de lo viejo, ha cerrado el Kiosco… “la prensa está en decadencia como todo en esta ciudad. Ya no se vende tantos periódicos, la publicidad a precio de tarifa oficial ha desaparecido y eso ha llevado a la depreciación también de la prensa, ésta ya sólo vive, por lo menos en nuestra ciudad, por las ESQUELAS, es lo que tiene la vida digital.” Concluía la vecina de La Parte Vieja.

El amigo de Don Elfidio decide seguir bebiendo más vinos y comiendo pintxos, en la calle Embeltran busca a una cocinera muy famosa hace 30 años, pero ya no está, se jubiló también.

De La Bretxa mejor no hablar, todo es diferente, solamente le queda el nombre.

Un paseo por el puerto de Donostia, donde le llama la atención una cola enorme de turistas esperando a que se auto límpien los aseos y poder evacuar. Colas de turistas esperando entrar en los aseos públicos del puerto, qué cambio.

Decide irse al hotel poner el cartel de “no molestar” y salir para Bilbao mañana temprano después de despedirse de Donostia desde El Peine de Viento de Eduardo Chillida, una vez en Ondarreta tuvo el placer de saludarlo mientras que paseaba con su esposa. El Peine de Viento de Eduardo Chillida será lo último que vea en Donostia que sigue igual que en 1989, cuando fue la primera vez que lo vio, igual que el Ayuntamiento, los dos únicos lugares que no han cambiado.

Agur Donostia San Sebastián.

Texto remitido a https://gipuzkoadigital.com por David M, que le dedica la visita de 24 horas a Donostia a su inolvidable gran amigo Don Elfidio A. Con el que pasó tan buenos ratos en la terraza del bar de la calle Miramar.

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Donostia San Sebastián Foto GipuzkoaDigital.com  30 Diciembre 2019

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