Hoy es 29 de septiembre de 2026 y, como dictan los cánones de la vida cotidiana donostiarra, nuestra querida Parte Vieja funciona exactamente como un reloj suizo: con una precisión milimétrica, una elegancia incontestable y, por supuesto, un ritmo perfectamente predecible. Bueno, o casi.
Apenas hemos tenido tiempo de barrer la alfombra roja del Zinemaldia, quitarnos las chaquetas de gala y digerir las crónicas cinematográficas, cuando, de repente, abrimos los ojos y nos topamos con un camión con pluma en medio del callejón. Sí, han llegado los operarios de Ximenez Iluminación. Porque, claro, ¿qué sentido tiene esperar a diciembre cuando faltan apenas noventa días para la Navidad? En Donostia no dejamos nada para el final, que luego nos pilla el toro.
Las maniobras para colgar las guirnaldas luminosas entre balcón y balcón se desarrollan ante la atónita mirada de las masas. La escena es digna de una película de comedia costumbrista:
- Colas infinitas de turistas: Decenas de personas aguardan pacientemente su turno en la acera para conseguir el sagrado trozo de tarta de queso o el cotizado pintxo de tortilla de patatas ligeramente cuajada. Todo esto mientras esquivan con maestría la grúa del camión de luces que maniobra a escasos centímetros de sus cabezas.
- Fiebre por la Lotería de Navidad: Mientras la grúa se eleva hacia los balcones, no pocos donostiarras aprovechan la espera en la acera para hacer acopio del décimo navideño. Porque si hay algo claro, es que el «Gordo» se busca mejor bajo el resplandor de los leds que acaban de enganchar a la fachada.
- El cambio de era comercial: A la vuelta de la esquina, algún comercio histórico de toda la vida cuelga el cartel de «Cierre por jubilación» despedazando un poquito más de la memoria local y diciendo adiós a su clientela de toda la vida, mientras a pocos metros la maquinaria moderna sigue abriéndose paso.
- Las eternas obras de La Bretxa: Y, por supuesto, como fondo de armario y patrimonio inmaterial de la ciudad, continúan las obras interminables de La Bretxa. Un monumento a la paciencia donde las vallas y los andamios forman ya parte del paisaje paisajístico natural.
Dicen que Donostia es una ciudad programada a la perfección, donde cada época del año tiene su libreto. Pero hoy, entre el humo de las cocinas, los turroneros incipientes, el espíritu del festival recién finiquitado y los cables de la luz navideña en el cielo, queda claro que la precisión suiza donostiarra tiene un toque propio muy particular. ¡Feliz ‘pre-pre-Navidad’ a todos!
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- redaccion@gipuzkoadigital.com 29 Septiembre 2026
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29 de septiembre en Donostia
